CURAR EN LA TRADICIÓN CRISTIANA
Para una adecuada aplicación de la metodología CURAR, es necesario contar con una adecuada organización de la atención.
La acción sanadora de Jesús es consustancial con el anuncio del Reino de Dios (Cfr. Mt 11, 2-6). Cuando Jesús confía a los apóstoles la misión de llevar el Evangelio de la salud-salvación hasta los confines del mundo, les manda curar a los enfermos como un signo inequívoco de la presencia del Reino de Dios.
Jesús reunió a los Doce y les dio autoridad para expulsar a todos los malos espíritus y poder curar enfermedades. Después los envió a anunciar el Reino de Dios y a curar (Lc 9, 1-2).
Como Jesús, modelo de salud
1) ¿Qué es salud para un cristiano?
Salud es la vivencia armoniosa de todas y cada una de las dimensiones de la persona: física, emocional, intelectual, social, valórica y espiritual; en todas las etapas del arco de la vida; en todas las relaciones personales y comunitarias; en equilibrio con la ecología; posibilitando al hombre alcanzar su autorrealización y plenitud humana en sintonía con la voluntad de Dios.
2) ¿Cuál es nuestro modelo de salud?
En efecto, Jesús es sano porque vive en clave de salud en todas y cada una de las dimensiones de su persona. Es saludable porque irradia salud. Es sanador porque regenera procesos personales de liberación. Es sanador porque lleva la “saludabilidad” a las estructuras, mentalidades e ideologías. Es salvador porque es el Hijo del Dios vivo, el redentor.Jesús vive una salud integral, radical, responsable, gozosa, liberadora, reconciliadora, transformadora, solidaria, personal y comunitaria, abierta a la salvación.
Salud responsable
Jesús que crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres (Lc 2,52), cuidó, protegió y estimuló su salud, haciéndola corresponsable de la salud de los hombres.
Salud gozosa
Jesús es un hombre que vive la vida intensamente, con profunda alegría interior enraizada en la experiencia gozosa del Padre. Esta experiencia no lo aleja del sufrimiento de la gente. Al revés, Jesús se conmueve profundamente y actúa con empatía ante el dolor y sufrimiento de los hombres.
Salud reconciliadora
Integra a toda persona en perfecta armonía consigo, con el hermano, con Dios, con la naturaleza. Reconcilia con el tiempo, con la historia, con los límites…
Salud personal-comunitaria
Jesús no ama el sufrimiento ni lo busca, pero sabe aceptarlo, integrarlo, elaborarlo, hacerlo motivo de crecimiento. Es para Él ocasión propicia para mostrar su amor y confianza total en el Padre, y para mostrar su amor y solidaridad incondicional a los hombres.
En el ministerio y actitud de Jesús con los enfermos destacan las curaciones. De los 32 milagros, 25 son de curación. Casi una quinta parte de los evangelios trata de esas curaciones y recoge reflexiones hechas con ocasión de su realización.
De los 3779 versículos de los cuatro Evangelios, 727 se refieren específicamente a la curación de enfermedades físicas y mentales y a la resurrección de los muertos. Encontramos además otras 31 referencias generales a milagros que incluyen curaciones. Así, de los 678 versículos del evangelio de Marcos, 209, casi un tercio, se refieren a la actuación de Jesús entre los enfermos, inválidos y sufrientes. Jesús hace, por tanto, de este ministerio no sólo una prioridad sino una opción. Para Jesús, sanar es su forma predilecta de amar. Jesús, buen samaritano, sana evangelizando y evangeliza sanando.
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